Programa Raphael
Fueron unos programas promovidos por la Unión Europea por la salvaguardia del Patrimonio Arquitectónico Común. Fueron ideados y coordinados por Joan Casadevall, por encargo de los Distritos barceloneses de Ciutat Vella primero y del del Eixample después.
Raphael ‘96
El programa Raphael ‘96(1996-1999) se centró en la Recuperación de los Esgrafiados Barrocos de Ciutat Vella. Participaron las ciudades de Génova y Praga junto con Barcelona donde, de un censo de más de 180 esgrafiados barrocos, se restauraron cerca de medio centenar de ellos, usando técnicas de enderezamiento digital e intervención conservativa. Fue la primera gran campaña de subvenciones dirigida directamente a la restauración de esgrafiados, con una dotación total de 360.000 €. La principal aportación de este programa fue que por primera vez se aplicaron técnicas de restauración hasta entonces reservadas para los monumentos, recuperando muchos esgrafiados invisibles hasta entonces.
Raphael ‘98
Después del éxito de la convocatoria de Ciutat Vella, se inicia el programa para el Distrito del Eixample de Barcelona, que duró del 1999 al 2002. En este caso se trataba de restauración de fachadas con esgrafiados modernistas, usando exclusivamente técnicas de limpieza, sin sobreposicion de pinturas filmògenas. Participaron junto con Barcelona las ciudades de Bruselas, Viena y Génova. De un censo de 400 fachadas se restauraron cerca de un centenar, y las más exitosas fueron identificadas con una placa informativa. Todas ellas se restauraron usando una nueva técnica de limpieza en seco, novedosa en aquellos tiempos y que hoy en día ya está perfectamente instaurada. Tuvo una dotación de 500.000 €. El resultado del programa todavía es visible 25 años después en muchas fachadas que, solo con la limpieza, descubrieron sus diseños y cromatismos originales. Además de las técnicas de limpieza (seco, mixto, láser o apósitos) se hizo una investigación científica sobre diferentes productos protectores y de veladuras cromáticas según las patologías, con el apoyo de los laboratorios Applus y Lgai de la UAB de Bellaterra