Girona
El Ayuntamiento de Girona, que fue pionera cromática con la restauración de sus fachadas al río Onyar, nos encargó establecer unas ordenanzas del paisaje urbano para todo el conjunto histórico. En ellas, se definen unas pautas para el tratamiento de las fachadas en función del tipo arquitectónico del casco antiguo: del gótico al nocecentista. Por primera vez se especifica no solo un tipo de pintura, sino sus rangos de tolerancia y características: impermeabilidad, transpirabilidad, textura, brillo, etc. Además de pinturas y estucos, el paisaje construido de esta ciudad lo define también su autóctona piedra calcárea. El hecho de mantenerse aún canteras en explotación nos ayudó a definir sus características petrográficas, procesos de envejecimiento y la influencia de los tipos de acabados en su coloración.
La Carta de Colores de Girona está muy condicionada por la armonización con la variedad de tonos de la piedra nummulítica local.