Granollers
El objetivo de la Carta de Colores de Granollers fue establecer una paleta cromática para el Centro Histórico que partiera del análisis científico de los signos de identidad local, desde el antiguo trazado amurallado hasta los sucesivos ensanches, alcanzando un total de 60 ha. Esto vino a complementar el Plan Especial del Patrimonio Arquitectónico y Arqueológico, el POUM, y formaría parte del Plan del Paisaje Urbano. No se trató de una perpetuación de los modelos historicistas sino que, a través de su redescubrimiento, buscaba mejorar la atención hacia el cromatismo urbano. Se hizo la compilación de la evolución constructiva, investigación en fondos documentales y un trabajo de campo de extracción de muestras de las propias fachadas para acabar configurando unas recomendaciones de recuperación de la composición cromática de las fachadas. Con una paleta de 30 colores y ejemplos de unas veinte combinaciones entre ellos en función de la época del edificio, se quiso contribuir a un Granollers con más color auténtico.