Málaga
Entre 1996 y 1998 el Ayuntamiento de Málaga nos encargó, por concurso público, diferentes trabajos en su paisaje urbano: comenzando por el Estudio del Color del Centro Histórico de Málaga, el Proyecto de Restauración de Entornos Singulares y finalmente los estudios cromáticos individualizados y la Carta de Colores de Málaga. Bajo el tópico andaluz de los tradicionales emblancados, redescubrimos unos muros pintados al fresco al gusto barroco, coloristas y artísticos aún por restaurar. Se inventariaron las 1.500 edificaciones del centro histórico, deduciendo los pigmentos históricos, que ya constaban en unas ordenanzas medievales del S. XVI, y que regulaban los colores en función del tipo de construcción y los materiales a emplear. Denominaciones como albayalde, cardenillo o prieto tuvieron su contratipado en la nueva Carta de Colores. En cada periodo histórico y tipología arquitectónica, del S. XVI al XX, se le asignaron sus combinaciones cromáticas y descripción de procesos de rehabilitación más adecuados, evaluando económicamente las intervenciones más prioritarias. El reto que esto planteó a los servicios municipales comportó la mapificación de la base de datos, re-catalogación monumental e incorporación de nuevos restauradores en muchas obras y el seguimiento de todas ellos gracias a la financiación municipal y al Plano Urbano. Toda esta tarea recibió de la Unesco el premio Best Praciques tono improve the living environment entregado el 1999 en Dubai.